lunes, 12 de noviembre de 2012
Manual para revivir muertos
I
El erotismo que provocas en mi cuerpo con el acto del beso, no es aquel que puede estar íntimamente relacionado con la pulsión sexual, por el contrario tiene que ver con la resonancia, la vibración que tu cuerpo produce en el mio... Si de pronto mis pezones se ponen fríos y punzantes como el hilo eterno de una enredadera y llegan a rozar su pecho no se angustie, es mi cuerpo el que habla...
viernes, 9 de noviembre de 2012
Busco tu cuerpo
Apenas lo encuentro y me envuelvo en la posibilidad de lo infinito
del extenso palpitar de tus brazos
arrastrando mi cuerpo cautelosamente al interior de tu caja mortuoria
No muero de amor
muero en fragmentos
un muslo, un seno
me derramo en tu pecho
como telaraña de agua
Busco tu cuerpo
Y en la búsqueda de tu final, encuentro mi principio
Amor me muero
Apenas lo encuentro y me envuelvo en la posibilidad de lo infinito
del extenso palpitar de tus brazos
arrastrando mi cuerpo cautelosamente al interior de tu caja mortuoria
No muero de amor
muero en fragmentos
un muslo, un seno
me derramo en tu pecho
como telaraña de agua
Busco tu cuerpo
Y en la búsqueda de tu final, encuentro mi principio
Amor me muero
martes, 30 de octubre de 2012
CUCHARAS
La falibilidad del pantano
de dormir con un muerto
y despertar con su cadáver
Cada noche hunde su puño quieto en mi pecho
cava un pozo, desciende lenta cascada de arena
Mis roces secos, vastos de trémula distancia
Le acogen hasta que la vela se consume
La falibilidad del purgatorio
de dormir con un muerto
y cada mañana
cavar su tumba con una cuchara
martes, 9 de octubre de 2012
MERCEDES ES MADRE
El principio, el principio, no es siquiera importante hablar de él, es como hablar del nacimiento pálido del Sol. Durante su parto su madre nunca sangró, no existieron semanas de llanto, no se propago un red tranquila entre las Mercedes. Ellas las madres del Sol, todas paren; pero pocas alumbran.
Voces, voces, voces, permítanme un momento. Preguntaré al insoportable hueco en la pared si es que ya nació, recuerden que no me permiten salir demasiado, no mas allá del jardín. Dicen ellas que el jardín comienza donde la enredadera abandona el muro, que es por eso que no debo salir. Aquí en esta casa hay suficiente aire para respirar, no es necesario abandonar los confines del mármol y las máscaras negras.
Intento salir cuando menos un ojo, un pezón, un pedazo de noche. Respiro y soplo las velas de toda una vida, y sigo escuchando el parir de los astros por el hueco insoportable del muro.
Sol, espero algún día nazcas por el Sur, y seas la contradicción hecha de blanco. Que no necesites de pequeñas Madres, ni de injustos nacimientos sin sangre. Que un día nazcas por el Sur, que un día yo no necesite del parto para mi nacimiento, que no necesite de alas, que necesite de pechos colgantes de higuera, que mames mis senos desnudos, como Mercedes a la espera. No seré madre, no seré jamás tu partera.
jueves, 20 de septiembre de 2012
FUNERAL
Que en tu funeral
nadie se vista de negro
llevaste el luto muy bien
mujer.
Que en tu funeral
vistan de cuero
sí es que buscan conmiserarse
con tú cadáver
que lloren desnudos
que las gotas caigan
se deslicen por tú ataúd
y lo hagan flotar con su llanto.
Que en tu funeral
nadie se vista de negro
mujer
que lloren
que griten
que habrán la tierra
pero que nunca se vistan de negro.
que vistan de carne
mujer.
nadie se vista de negro
llevaste el luto muy bien
mujer.
Que en tu funeral
vistan de cuero
sí es que buscan conmiserarse
con tú cadáver
que lloren desnudos
que las gotas caigan
se deslicen por tú ataúd
y lo hagan flotar con su llanto.
Que en tu funeral
nadie se vista de negro
mujer
que lloren
que griten
que habrán la tierra
pero que nunca se vistan de negro.
que vistan de carne
mujer.
lunes, 27 de agosto de 2012
Cuando te quedas quieta.
Cuando te quedas quieta
Te miro con detenimiento .
Cierro mis ojos para capturar en el negro tu figura.
Tu nariz, tus ojos secos como dátiles,
Mirada hastía,
Madura,
Dulce.Tus labios reposan cual volcán,
Sueltan fumarolas de vacío,
Estelas de humo que sigo atento.
Tu cuello alberga constelaciones incompletas.
Tus hombros tan estrechos, me recuerdan tu infancia perdida.
Tus senos eternos.
Tu vientre doliente, abatido.
Caderas llenas de cinismo,
Ese irremediable cinismo que te alberga toda.
Tu sexo, dobles perfecto del tiempo.
Tus muslos de la magnitud del abismo
Sosegado el movimiento de tus rodillas al intentar caminar hacia adelante.
Tus pantorrillas apenas pueden sostener tu peso,
Apenas puedes sostenerte sola.
Endeble, cínica, cruel, vida.
A veces cuando te quedas quieta.
Te miro con detenimiento,
Cierro mis ojos para capturar en el negro, tu figura.
Imagino que no he muerto,
Que no soy yo, el que envejezco.
Ganas inmensas.
Si crees, que caminar por el sendero implica observar lo largo.
Que son los troncos de los árboles, tu estancia allí será equivoca.
Aunque ligera respires por los corredores de la casa.
Hasta entrar a la habitación y recostarte sobre los linos blancos.
Volabas, seguro volabas…
Mientras te miraba,
pensé desandar toda mi vida,
alimentar a los pájaros dentro de las jaulas.
Corre antes, antes de todo…
Baja después de abrir las puertas y las ventanas.
Calla el placer.
Finge todos los orgasmos.
Conserva serena.
La intimidad de la almohada.
Despójate de la tierra de entre los muslos.
Parecía que por fin habría de recibir esa carta,
extendería los brazos,
bebía a gritos,soñando, siempre soñando, caer.
jueves, 23 de agosto de 2012
Cabellos.
De esas noches en las que mis cabellos llegan a los tobillos y mientras duermes, ellos penetran tu boca...
ZR.
No miento cuando digo que mis muslos son de agua,
Y que me sumergen en un inmenso mar de silencios,El agua se vierte en los senos, se llenan como dos copas de vino,
Transparente,
pesada,
frágil.
Mis cabellos toman la figura de mis manos,
Se vuelven alas, para volar bajo del agua.
Mis cabellos se vuelven branquias,
Para respirar fuera del mar.
Mis cabellos se vuelven mujer,
Para no nadar sola.
Mis cabellos se vuelven hambre
Para no herirte.
Mis cabellos se vuelven amor
Para no soportar el dolor…
de tu ausencia muerta, bajo del mar.
Correspondencias
I. Uno
Quisiera tenerte acá y abrazarte por un rato.
Quisiera quedarme en cama.
II. Dos
Te quisiera ahora.
Quisiera besarte toda una noche, mientras duermes.
III. Tres
Quisiera que no me dolieras tanto,
Que no me desdibujara el dolor.
Quisiera que no llegara la noche,
Que no llegara tú presencia a visitarme a la cama.
Quisiera no sentir la soledad.
Que vinieran mariposas vestidas de negro,
Quisiera que vivieran en mis pies.
Que maravilla desplazarse a cinco centímetros del suelo.
Quisiera flotar y caminar detrás de tus silencios,
Que escuches los míos.
Quisiera que de verdad los escucharas.
Que las montañas vestidas de rojo, ya no lloren.
Quisiera hablar de la profundidad de un mar, por ejemplo,
Que tan vasta me haces sentir, el mar lo llena todo.
Quisiera ser tú todo.
Quisiera que tú…
IV. Cuatro.
Quisiera que mi presencia fuera tan fuerte como mi ausencia.
Quisiera que caminaras más ligera, sin esos fantasmas que retienes orgullosa.
Quisiera que la fugacidad fuera tu espada y no el dolor que ahora descansa en tus brazos como una mascota.
Quisiera que vieras como es de cruel el tiempo, así cada segundo sería el milagro que es.
Quisiera no ser un espejo, no sacar a nadie del infierno.
Quisiera estar cerca en la medida que te siento lejos.
Quisiera conocer a esa que ya no eres.
Quisiera ser más viejo.
Pero al mismo tiempo,
Quiero olvidar que me dueles…
Me dueles, porque te dueles.
V. Cinco
Te quisiera ver.
Quisiera tenerte acá y abrazarte por un rato.
Quisiera quedarme en cama.
II. Dos
Te quisiera ahora.
Quisiera besarte toda una noche, mientras duermes.
III. Tres
Quisiera que no me dolieras tanto,
Que no me desdibujara el dolor.
Quisiera que no llegara la noche,
Que no llegara tú presencia a visitarme a la cama.
Quisiera no sentir la soledad.
Que vinieran mariposas vestidas de negro,
Quisiera que vivieran en mis pies.
Que maravilla desplazarse a cinco centímetros del suelo.
Quisiera flotar y caminar detrás de tus silencios,
Que escuches los míos.
Quisiera que de verdad los escucharas.
Que las montañas vestidas de rojo, ya no lloren.
Quisiera hablar de la profundidad de un mar, por ejemplo,
Que tan vasta me haces sentir, el mar lo llena todo.
Quisiera ser tú todo.
Quisiera que tú…
IV. Cuatro.
Quisiera que mi presencia fuera tan fuerte como mi ausencia.
Quisiera que caminaras más ligera, sin esos fantasmas que retienes orgullosa.
Quisiera que la fugacidad fuera tu espada y no el dolor que ahora descansa en tus brazos como una mascota.
Quisiera que vieras como es de cruel el tiempo, así cada segundo sería el milagro que es.
Quisiera no ser un espejo, no sacar a nadie del infierno.
Quisiera estar cerca en la medida que te siento lejos.
Quisiera conocer a esa que ya no eres.
Quisiera ser más viejo.
Pero al mismo tiempo,
Quiero olvidar que me dueles…
Me dueles, porque te dueles.
V. Cinco
Te quisiera ver.
LUZ
a Roberto.
Hubiera decidido no querer despertar.
Pero mi cuerpo, era la única tinta.
La única forma, la hora infinita.
La habitación se desdibujaba y uno a uno los maderos se levantan.
Se acomodaban con una bella verticalidad.
Yo paseaba entre ellos.
Somnolienta.
Sin oídos; pero de puntas para no despertar a todas la flores de la casa.
Detuve mi caminata frente al caballete.
Y decidí atravesar el lienzo
Me dibuje de dentro hacia afuera.
Una, a una las moscas posaron en mi rostro.
Sus alas, sus bellas alas lo cubrieron todo.
Tal vez, eso fue lo que me hizo no advertir tu presencia.
Entraste en la habitación.
Atravesaste los maderos.
Cayeron.
Despertaste a todas las flores.
Frente al lienzo alzaste la mano con la gran bombilla encendida,
Me llamaste luz…
La bombilla explotó y penetro en el lienzo mi cuerpo.
Que bien que abandone la horizontal de la cama esta mañana… Luz.
El traje sastre.
Si le tuvieran que preguntar la edad a esa mujer.
A aquél que formule la pregunta,
Le aguardaran setenta y tres grandes silencios.
Los hilos venosos de sus manos descienden a la solida madera.
Esa pequeña y vieja mesa.
Lo hilaran todo,
Hasta el frío metal de aquella maquina de coser.
¿Qué podría producir ahora?
¿Cuántas suturas puede contarnos?
¿De cuántos remaches está hecha la vida?
¿Cuántas agujas rotas, dedos pinchados?
Y uno que otro arrebato de ira.
Hace tres días mientras la mujer colgaba la ropa en el jardín trasero.
de la casa contigua salió la madre joven y pronunció: ¡Buenos días, Catalina!
Ojala en ese momento ella hubiese decidido tener menos ropa en la tina, o que su nombre tuviera menos letras,
para que no atravesaran,
afiladas las sabanas blancas,
pesadas,
húmedas,
colgantes en los tiernos lazos.
Hace dos días mientras Catalina arrancaba la mala hierba de la entrada de la casa,
cruzó la calle el padre joven y pronunció:
¡Buenos días, Catalina!
En ese momento, ella deseo haber tenido más alto el volumen de la radio de pilas.
Ayer por la noche Catalina estaba sentada en la mecedora,
viendo hacia la ventana con los ojos clavados en la nada,
una luz en la habitación de la casa contigua llamó su atención,
dos siluetas se dibujaron.
De pronto parecía que atestiguaba un ritual amoroso.
el acercamiento de los cuerpos.
justo antes de que decidiera arrancar los ojos del cristal,
un cuerpo saltó.
Catalina bajó tan rápido, como se lo permitieron sus pantorrillas cansadas, al llegar a la casa de a lado, se percato, de que el cuerpo que yacía bajo la ventana era el del padre joven.
Desfigurado.
Apagado.
Por la noche.
¡Ah pero el traje sastre azul, la camisa y la alisada corbata permanecían impecables!
Catalina pensó, que solo sería necesario arreglarle un par de botones al saco, y estaría listo para el funeral.
Qué un día llegue.
Nació, lloró, contempló, imaginó, creció, caminó, vivió, deseó, intentó, esperó.Soñó, desapareció, se esfumó, se desdobló, se achicó, cayó.Despertó, se incorporó, se sentó, se miró, sonrío, se acarició.Se paró, se desplazó, llegó, se sirvió, se derramó, bebió, cantó, bebió, lloró.Se ofreció, se hartó, se ahogó, nadó, se arrastró, salió, respiró.Se despejó, regresó, descansó, cocinó, comió, enfermó.Aceptó, permitió, se embargó, se dejó.
Contuvo, cerró, cubrió, continúo.
Habló, golpeó, gritó, se cansó, se vació, durmió.
Se deprimió, se denegó; dependió, dibujo.
Se descubrió, se examinó, envejeció.
Se alimentó, se llenó, se consumió.
Se olvidó, se odió, sufrió, se perdió, murió y quizás nunca amo.
viernes, 13 de julio de 2012
Acúsome que...
Ella estaba parada junto al marco de la puerta, con expresión cruda, ojos rojos y saltones, boca dura y dientes impecables, llevaba puesto un vestido verde, hermoso; que bien que le va el verde.
Él en la cama, hundido en las cobijas, ojos grises, mirada parda, cara desvanecida, casi desnudo, en calzoncillos.
Aquella noche eran casi las tres de la mañana, cuando ella estaba parada junto al marco de la puerta, gritaba hasta desgarrarse la garganta, mientras más gritaba ella, él se hundía aun más en la cama, las cobijas tomaron sus brazos, el gran abrazo, subieron por los dedos de sus pies, por las limpias rodillas, la cadera huesuda, la pequeña barriga, el ombligo con pelusa; pero en el pecho justo antes del pecho estaba clavado el cuchillo.
El último grito: ¡No sabes las ganas que tengo de matarte!.
Él en la cama, hundido en las cobijas, ojos grises, mirada parda, cara desvanecida, casi desnudo, en calzoncillos.
Aquella noche eran casi las tres de la mañana, cuando ella estaba parada junto al marco de la puerta, gritaba hasta desgarrarse la garganta, mientras más gritaba ella, él se hundía aun más en la cama, las cobijas tomaron sus brazos, el gran abrazo, subieron por los dedos de sus pies, por las limpias rodillas, la cadera huesuda, la pequeña barriga, el ombligo con pelusa; pero en el pecho justo antes del pecho estaba clavado el cuchillo.
El último grito: ¡No sabes las ganas que tengo de matarte!.
miércoles, 13 de junio de 2012
12:05 am por supuesto.
a Tadeo.
Si decidiera ahora mismo ser sol, luna, estación, viento, fuego...
cabalgaría encima de todos los caballos, negro, blanco, verde, azul, navegaría encima de todas las olas, por debajo estarían los rastros, un fósil, una flor, un pedazo de cáñamo...
Algo que recuerde lo que uno es,
lo que ha quedado detrás del viento.
¡Si claro, me encantan las margaritas!
Amarillas, por supuesto.
El blanco... ¿el blanco?
Suelo vestir de negro en realidad.
Y no es que me sienta de luto.
Aunque pensándolo bien, hablo por mí,
por las marcas que dejan mis pisadas.
Hablo por el rabillo del ojo,
por el micro segundo que dura un parpadeo.
Y usted por supuesto podrá pensar que es mi luto, un luto infinito.
Pero siempre, siempre estará equivocado.
Una vida no le alcanzará para encontrar el fondo de una mirada,
Ni la mía, ni la de todos los ojos en el mundo...
Pero para finalizar, antes de que la noche me consuma,
le diré que le amo,
¡NO JAMAS!
De nuevo…
No se lo diré,
dejaré que lo sienta,
que el estremecimiento suba por su espalda,
le hablare de tú,
de usted,
le faltaré al respeto,
le hablaré con detenimiento,
le susurraré al oído,
le gritaré...
y nunca mas escuchara,
tales letras armónicamente significar,
la cosa más sencilla del mundo.
TE AMO.
lo que ha quedado detrás del viento.
¡Si claro, me encantan las margaritas!
Amarillas, por supuesto.
El blanco... ¿el blanco?
Suelo vestir de negro en realidad.
Y no es que me sienta de luto.
Aunque pensándolo bien, hablo por mí,
por las marcas que dejan mis pisadas.
Hablo por el rabillo del ojo,
por el micro segundo que dura un parpadeo.
Y usted por supuesto podrá pensar que es mi luto, un luto infinito.
Pero siempre, siempre estará equivocado.
Una vida no le alcanzará para encontrar el fondo de una mirada,
Ni la mía, ni la de todos los ojos en el mundo...
Pero para finalizar, antes de que la noche me consuma,
le diré que le amo,
¡NO JAMAS!
De nuevo…
No se lo diré,
dejaré que lo sienta,
que el estremecimiento suba por su espalda,
le hablare de tú,
de usted,
le faltaré al respeto,
le hablaré con detenimiento,
le susurraré al oído,
le gritaré...
y nunca mas escuchara,
tales letras armónicamente significar,
la cosa más sencilla del mundo.
TE AMO.
viernes, 25 de mayo de 2012
¿Crees que los cuervos adornen las paredes?
Hoy a las seis de la mañana desperté a tu lado, sentía la necesidad de quererte dentro (y esta ves no hablo de tu sexo), que fueras tu dentro, yo dentro, que habitaras la soledad de mi cuerpo, quería desesperadamente que entraras por los poros de mi piel, y lo siento ahora que deposito mis letras en tu espalda, que desdibujan tus lunares, que embargan este tu lienzo, mi mano flota y no me alcanzan las palabras, la vastedad de tu cuerpo me cubre y te sigo queriendo muy dentro, pero te dilatas cual metal en la hoguera de esta mañana que se ha vuelto noche.
Recordare los cuervos siempre, ayer había uno en la pared, ¿recuerdas? parece un significante.
Recordare...
Recordare los cuervos siempre, ayer había uno en la pared, ¿recuerdas? parece un significante.
Recordare...
domingo, 13 de mayo de 2012
A media noche entre las sabanas
Te leí una carta:
"Y no hay mas remedio que dormirse
absolutamente borracho,
con un gozo análogo al que anuncia
las enfermedades y los otoños
y el amor amargo que nos invade".
Hice una pausa, me miraste con un tierno gesto, continué...
Las palabras saben hacer extraños
juegos. Ellas solas dicen. Nosotros
somos la guitarra que alguien toca.
Cuando yo digo: "te amo", es cierto
que te amo.
Pero no es verdad que yo te lo digo.
Pausa, nos besamos.
Y estas hormigas, y este grito
en este corredor, y esta caída.
Y esta mujer ¿de quién? que se levanta
de junto a mí, la que se viste ahora,
subterrestre, marina, subcutánea;
solamente despojo tierno
de entrañas conmovidas.
Te leí una carta, una confesión,
de madrugada, entre la sabanas.
jueves, 3 de mayo de 2012
martes, 24 de abril de 2012
Dear Doctor
Me senté en la silla del Doctor en el consultorio "0". Me pregunto, ¿cuál sera su respuesta o reacción al verme aquí sentada? Yo cordialmente podría decir; disculpe Dr. esta silla me parecía mas cómoda, incluso puedo pararme en cuanto el entre a la habitación o puedo mirarlo fijamente y decirle: "Buenas noches, pase y tomé asiento". Como si yo jugara al papel del médico, ese que no teme, que tiene las respuestas, aquel que brinda tranquilidad al otro que llega en angustia a su puerta. Ese que no teme y que me ha dejado sola en los tres consultorios en los que eh estado. Creo que me siento un poco abandonada, dejada. Te marchas, me quedo; lo último que me dijiste fue: "Anda ponte las pantaletas, porque sin ellas no me escuchas". Tan chistoso.
"El Desfile"
Cuando pequeña me gustaba acompañar a mi madre a la carnicería, recuerdo que me recargaba en la barra de azulejo blanco con las juntas pintadas de rojo, la gran tabla y el enorme cuchillo. El carnicero tomaba el trozo de carne y lo azotaba. Y yo estaba allí tan pero tan cerca, y quería estarlo aún mas cuando el carnicero penetraba la res y cortaba como mantequilla los filetes. De pronto olvidaba que eso era carne, se transformaba en no se que cosa. Pasaron los años y la idea de ir a la carnicería ahora me parece repugnante, hasta hace un par de meses que fui invitada al desfile de las reces colgantes, de las manos y patas de pollo, de los huacales y los pellejos.
lunes, 16 de abril de 2012
Caricias
Ganas de morderte, le dijo al oído y ella bajó la mirada: sonrió, quiso hablar de otra cosa, tan cerca de él que más que verlo, lo sintió, su calor, la mezcla de olores que desprendían el cuerpo, el casimir, la loción de maderas; el brazo que le pasaba por la espalda. Intento echarse hacia atrás para mirarle a los ojos, pero él se los cerró a besos y luego le rozó los labios y ella sintió que se ahogaba y que un fluido tibio la envolvía, que la piel comenzaba a arder, la sangre iba a brotarle por los poros mientras él le besaba las mejillas, las orejas, el mentón, la nariz, e ella gemía o ronroneaba bajito, se atragantaba, se humedecía, y él insistía con la barbilla alzándole la cara, besándole los párpados, los labios empurpurados, la nuca, los hombros, murmurando de nuevo "ganas de morderte", o tal vez sólo pensándolo, pero buscando la forma de ganarle el mentón con la nariz, de empujar hacia arriba mientras ella dejaba caer la cabeza como arrastrada por el peso de la cabellera, entreabría los dientes asomaba la lengua, emitía un estertor de gozo, exponía el cuello firme y palpitante y él descendía suavemente, abría la boca, clavaba los largos colmillos, sentía escurrir la sangre, ausente del espejo, tembloroso de amor.
Felipe Garrido
miércoles, 28 de marzo de 2012
Manifiesto teatral.
"Deseamos transformar el teatro en realidad verosímil que actúe sobre el corazón y los sentidos, especie de mordedura que acompaña a toda sensación autentica . De la misma manera que los sueños nos impactan y la realidad impacta en los sueños, sostenemos que las imágenes del pensamiento pueden asimilarse con un sueño que tendrá eficacia si es proyectado con la fuerza adecuada. Y así el público creerá en los sueños del teatro, si realmente los acepta como tales y no como mera copia servil de la realidad, si le permiten liberar en él la libertad mágica del sueño, que solo reconocerá saturada de crueldad y terror".
Antonin Artaud.
El Teatro y su Doble.
Hace mas de dos años que el teatro se presento en mi vida de forma abrupta y desde entonces se a encargado darme de a bofetadas, de esas que dejan la mejilla helada, ¿Que hacer con ello?, sin duda era algo que no podía ignorar, que se instalo en mi cuerpo como una necesidad, por ser dicha, escuchada, por darle al otro ese frío, ese estremecimiento. Justo cuando se alcanza la temperatura mas baja y a manera de contradicción parece quemar, se avecinaba con otra bofetada y por supuesto tenía que responder a ello.
Eh venido acomodándome entre tirones, reinventandome, reinventando mi realidad, luchar contra demandas, con el cambio, mi cambio. Es imposible pensar que el teatro no me cambie, me acerque a el por ello, por la posibilidad de manifestar algo que no solo se quedaría entre sueños.
Gracias por que aquí encontré un lugar, un espacio, una familia y no solo una forma de hacer teatro, sino la manera que debe hacerse, la que yo tomo como valida, como verdadera y honesta.
Gracias al teatro por acogerme, por darme la mano en un camino difícil de transitar.
Ahora bien a manera de manifiesto, de himno...
(Yo) me consagraré en adelante
exclusivamente al teatro, tal
como lo concibo,
un teatro de sangre,
un teatro que en cada representación
habrá hecho ganar
corporalmente
algo
tanto al que representa como al
que viene a ver representar,
por otra parte
uno no representa,
uno hace.
El teatro es en realidad la
génesis de la creación.
Artaud
viernes, 23 de marzo de 2012
La Bañera.
Es cierto cuando dices que encontrarse con uno mismo en el baño es duro. Una dureza inexplicable, inexpresable; pero vamos a intentar expresar lo inexpresable y explicar lo inexplicable, porque eso es la vida y tiene que seguir por la razón, las razones.
Supongamos entonces que se tiene una pieza de música clásica de fondo, en el baño un gran espejo y por supuesto una gran bañera, la puerta no esta cerrada por completo, porque hay que dejar que entre el aire, la vida, ¿Cierto?
Te acercas al espejo y el triángulo de luz que entra por la rendija de la puerta se refleja en tus pupilas. Y entonces te preguntas ¿Hace cuanto tiempo que no me miro así?, es una infinita mirada terminal. ¿Cuanto tiempo pasara antes de que tus ojos se cristalicen? Inmediatamente señorita; le dije, inmediatamente. Así fueron una a una corriendo las lágrimas por tus mejillas. Y de nuevo te preguntas ¿Por cuanto tiempo? Respondí, Señorita apresúrese la bañera se ha llenado...
La vida sigue de razones llenando bañeras, todas las bañeras del mundo.
Supongamos entonces que se tiene una pieza de música clásica de fondo, en el baño un gran espejo y por supuesto una gran bañera, la puerta no esta cerrada por completo, porque hay que dejar que entre el aire, la vida, ¿Cierto?
Te acercas al espejo y el triángulo de luz que entra por la rendija de la puerta se refleja en tus pupilas. Y entonces te preguntas ¿Hace cuanto tiempo que no me miro así?, es una infinita mirada terminal. ¿Cuanto tiempo pasara antes de que tus ojos se cristalicen? Inmediatamente señorita; le dije, inmediatamente. Así fueron una a una corriendo las lágrimas por tus mejillas. Y de nuevo te preguntas ¿Por cuanto tiempo? Respondí, Señorita apresúrese la bañera se ha llenado...
La vida sigue de razones llenando bañeras, todas las bañeras del mundo.
Su nariz
De noche, se camina por la calle en la banqueta. Algunas casas en ruinas, lotes baldíos, algunos jardines. De pronto un gran lote donde se encuentran tres estructuras, como si se tratasen de fuertes y de pronto nosotros fuéramos soldados en medio de la guerra. Logro subir a la estructura que esta en el medio, era bastante alto, apenas me incorporo, me percato de que en la estructura de mi derecha hay tres mujeres de anchas faldas y largos cabellos. Les llamo, les hago saber que estoy aquí. Luego todo se sacude y parece comenzar a tomar vida, la estructura se vuelve aun mas alta, en el frente nace una escalera, el techo se contorsiona y poco a poco va cubriendo todos sus huecos y justo enfrente de mi cae una gran mesa rectangular para ocho personas.
Unas manos se avecinan entre mi cuello, se posan en mis hombros y me conducen hacia una gran silla. Cuando giro la cabeza era una de las mujeres, la mayor de ellas quien me tomaba, sus cabellos son blancos, nos es vieja en realidad. Su cara tiene un brillo tornasol, se encuentran miles de colores en su rostro. Se sienta a un costado , pero dice que es imposible comenzar con tanto desorden. Como si esa sentencia hubiera sido una orden, me dispongo a despejar la gran mesa.
Un gran jarrón, muchos frascos, pequeños costales con diferentes texturas y consistencias, quito un par de baúles y cajas, y la mesa esta lo suficientemente despejada para no se que cosa...
Vuelvo a sentarme en la silla, allí por no se cuanto tiempo, no se cuantas horas, cuantos días, cuantos meses, cuantos años, allí sentada, mirando.
Lo último que vi fue a la mujer de cabellos blancos, se acerco tanto, tanto a mi que lo único que veía era la incandescencia de sus colores, de su rostro, tan cerca, tan cerca que ya no distinguía un color de otro, era una gran masa. Ella estaba tan cerca ahora que su nariz se ha vuelto la mía.
Unas manos se avecinan entre mi cuello, se posan en mis hombros y me conducen hacia una gran silla. Cuando giro la cabeza era una de las mujeres, la mayor de ellas quien me tomaba, sus cabellos son blancos, nos es vieja en realidad. Su cara tiene un brillo tornasol, se encuentran miles de colores en su rostro. Se sienta a un costado , pero dice que es imposible comenzar con tanto desorden. Como si esa sentencia hubiera sido una orden, me dispongo a despejar la gran mesa.
Un gran jarrón, muchos frascos, pequeños costales con diferentes texturas y consistencias, quito un par de baúles y cajas, y la mesa esta lo suficientemente despejada para no se que cosa...
Vuelvo a sentarme en la silla, allí por no se cuanto tiempo, no se cuantas horas, cuantos días, cuantos meses, cuantos años, allí sentada, mirando.
Lo último que vi fue a la mujer de cabellos blancos, se acerco tanto, tanto a mi que lo único que veía era la incandescencia de sus colores, de su rostro, tan cerca, tan cerca que ya no distinguía un color de otro, era una gran masa. Ella estaba tan cerca ahora que su nariz se ha vuelto la mía.
domingo, 12 de febrero de 2012
El Hombre Sopa de Letras
Ella detrás de una barra, linda con un hermoso suéter tejido.
Un hombre alto, delgado, de tez clara; cabellos largos y rizados entra. Se
acerca, yo me antepongo a su presencia. Llama por teléfono, pero nadie
responde del otro lado. Le pido que espere, que contestaras, que la chica del
lindo suéter tejido esta a punto de llegar.
Se encuentran. Están en una habitación de paredes altas
blancas y vacías, sentados el uno a lado del otro. Frente a ellos una
televisión, dentro de ella se encuentra la imagen del hombre delgado de cabellos rizados, le habla a ella que esta al mismo tiempo a su costado y en
frente, se despide con curiosas palabras, ella de ves en cuando ríe, luego se
da cuenta que en realidad se despide, que le dice adiós, que se ha ido; pero
que no tardara en mudarse a su casa.
Ella cae en cuenta y molesta le responde que no lo aceptara, no podrá luchar de la misma manera que lo hizo con Arturo, que esta sentado a su izquierda. Se levanta histérica y se desplaza por corredores y habitaciones gritando que no soportara seguir luchando con los dos Arturos, (Arturo usa una camisa de vestir azul. Sigue sentado en la silla, el otro Arturo esta mirando de cerca la pared), que no soportara a las dos muertas. (La muerta aparece en uno de los rincones con apariencia fantasmagórica, blusón blanco, cabellos largos y negros, a la otra muerta jamás la vemos), de pronto frente a ella aparece el señor sopa de letras, es un hombre un tanto robusto la mitad inferior de su cuerpo viste unos pantaloncillos negros al igual que mocasines lustrados, la otra mitad, de la cintura hacia arriba viste solo letras rojas que dibujan perfectamente su silueta, no parecen letras acomodadas arbitrariamente, parecieran sacadas minuciosamente de las páginas de un libro).
Se queda allí, ni se inmuta, la chica del suéter lindo le grita que tampoco podrá con el, justo cuando acaba esa sentencia todas las letras caen al suelo, el hombre de la sopa de letras se desmorona; pero los pantaloncillos negros y los mocasines siguen de pie, en el suelo solo una laguna de letras, el hombre avanza pisándose a su paso y detrás de el sale el segundo hombre sopa de letras igual desmoronado.
Ella cae en cuenta y molesta le responde que no lo aceptara, no podrá luchar de la misma manera que lo hizo con Arturo, que esta sentado a su izquierda. Se levanta histérica y se desplaza por corredores y habitaciones gritando que no soportara seguir luchando con los dos Arturos, (Arturo usa una camisa de vestir azul. Sigue sentado en la silla, el otro Arturo esta mirando de cerca la pared), que no soportara a las dos muertas. (La muerta aparece en uno de los rincones con apariencia fantasmagórica, blusón blanco, cabellos largos y negros, a la otra muerta jamás la vemos), de pronto frente a ella aparece el señor sopa de letras, es un hombre un tanto robusto la mitad inferior de su cuerpo viste unos pantaloncillos negros al igual que mocasines lustrados, la otra mitad, de la cintura hacia arriba viste solo letras rojas que dibujan perfectamente su silueta, no parecen letras acomodadas arbitrariamente, parecieran sacadas minuciosamente de las páginas de un libro).
Se queda allí, ni se inmuta, la chica del suéter lindo le grita que tampoco podrá con el, justo cuando acaba esa sentencia todas las letras caen al suelo, el hombre de la sopa de letras se desmorona; pero los pantaloncillos negros y los mocasines siguen de pie, en el suelo solo una laguna de letras, el hombre avanza pisándose a su paso y detrás de el sale el segundo hombre sopa de letras igual desmoronado.
7:07 am
Abrió los ojos, estaba a punto de contárselo ni siquiera
alcanzo las dos líneas, fue callada y se asfixio.
miércoles, 8 de febrero de 2012
miércoles, 25 de enero de 2012
¡Que se mueran todos mis gatos!
¿Acaso este olor fétido no se arranca de las aceras? No.
Se impregna a través de los ojos, parpadea muchas veces,
estoy segura de que veras mil aves revolotear,
mil aves negras.
Vuelan, vuelan...
¡Vamos al basurero que el festín esta por comenzar nos han preparado un deliciosos estofado!
Se impregna a través de los ojos, parpadea muchas veces,
estoy segura de que veras mil aves revolotear,
mil aves negras.
Vuelan, vuelan...
¡Vamos al basurero que el festín esta por comenzar nos han preparado un deliciosos estofado!
miércoles, 18 de enero de 2012
¡Tiene que ser!
Todos los lunes por las mañanas tomaba un gran balde lleno de tomates y se disponía a pelarlos, sorprendida por formas escondidas debajo de espantosas hojarascas que los recubren, de cuando en vez paraba, solo cuando creía que había encontrado uno perfecto, armoniosamente perfecto, lo observaba detenidamente por unos minutos, atrapada por aquella belleza, luego continuaba. Sentía sus manos, babosas, terregosas, le parecía tan excitante que mas tarde esa misma mañana, de cada mismo Lunes, dudaba en si debía o no lavarse las manos.
martes, 3 de enero de 2012
Diálogos con el Abuelo
Y entonces uno tendría que preguntarse cuando niño, ¿Que hace una cama en la cocina?
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