Ella detrás de una barra, linda con un hermoso suéter tejido.
Un hombre alto, delgado, de tez clara; cabellos largos y rizados entra. Se
acerca, yo me antepongo a su presencia. Llama por teléfono, pero nadie
responde del otro lado. Le pido que espere, que contestaras, que la chica del
lindo suéter tejido esta a punto de llegar.
Se encuentran. Están en una habitación de paredes altas
blancas y vacías, sentados el uno a lado del otro. Frente a ellos una
televisión, dentro de ella se encuentra la imagen del hombre delgado de cabellos rizados, le habla a ella que esta al mismo tiempo a su costado y en
frente, se despide con curiosas palabras, ella de ves en cuando ríe, luego se
da cuenta que en realidad se despide, que le dice adiós, que se ha ido; pero
que no tardara en mudarse a su casa.
Ella cae en cuenta y molesta le responde que no lo aceptara, no podrá luchar de la misma manera que lo hizo con Arturo, que esta sentado a su izquierda. Se levanta histérica y se desplaza por corredores y habitaciones gritando que no soportara seguir luchando con los dos Arturos, (Arturo usa una camisa de vestir azul. Sigue sentado en la silla, el otro Arturo esta mirando de cerca la pared), que no soportara a las dos muertas. (La muerta aparece en uno de los rincones con apariencia fantasmagórica, blusón blanco, cabellos largos y negros, a la otra muerta jamás la vemos), de pronto frente a ella aparece el señor sopa de letras, es un hombre un tanto robusto la mitad inferior de su cuerpo viste unos pantaloncillos negros al igual que mocasines lustrados, la otra mitad, de la cintura hacia arriba viste solo letras rojas que dibujan perfectamente su silueta, no parecen letras acomodadas arbitrariamente, parecieran sacadas minuciosamente de las páginas de un libro).
Se queda allí, ni se inmuta, la chica del suéter lindo le grita que tampoco podrá con el, justo cuando acaba esa sentencia todas las letras caen al suelo, el hombre de la sopa de letras se desmorona; pero los pantaloncillos negros y los mocasines siguen de pie, en el suelo solo una laguna de letras, el hombre avanza pisándose a su paso y detrás de el sale el segundo hombre sopa de letras igual desmoronado.
Ella cae en cuenta y molesta le responde que no lo aceptara, no podrá luchar de la misma manera que lo hizo con Arturo, que esta sentado a su izquierda. Se levanta histérica y se desplaza por corredores y habitaciones gritando que no soportara seguir luchando con los dos Arturos, (Arturo usa una camisa de vestir azul. Sigue sentado en la silla, el otro Arturo esta mirando de cerca la pared), que no soportara a las dos muertas. (La muerta aparece en uno de los rincones con apariencia fantasmagórica, blusón blanco, cabellos largos y negros, a la otra muerta jamás la vemos), de pronto frente a ella aparece el señor sopa de letras, es un hombre un tanto robusto la mitad inferior de su cuerpo viste unos pantaloncillos negros al igual que mocasines lustrados, la otra mitad, de la cintura hacia arriba viste solo letras rojas que dibujan perfectamente su silueta, no parecen letras acomodadas arbitrariamente, parecieran sacadas minuciosamente de las páginas de un libro).
Se queda allí, ni se inmuta, la chica del suéter lindo le grita que tampoco podrá con el, justo cuando acaba esa sentencia todas las letras caen al suelo, el hombre de la sopa de letras se desmorona; pero los pantaloncillos negros y los mocasines siguen de pie, en el suelo solo una laguna de letras, el hombre avanza pisándose a su paso y detrás de el sale el segundo hombre sopa de letras igual desmoronado.
7:07 am
Abrió los ojos, estaba a punto de contárselo ni siquiera
alcanzo las dos líneas, fue callada y se asfixio.
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