viernes, 23 de marzo de 2012

Su nariz

De noche, se camina por la calle en la banqueta. Algunas casas en ruinas, lotes baldíos, algunos jardines. De pronto un gran lote donde se encuentran tres estructuras, como si se tratasen de fuertes y de pronto nosotros fuéramos soldados en medio de la guerra. Logro subir a la estructura que esta en el medio, era bastante alto, apenas me incorporo, me percato de que en la estructura de mi derecha hay tres mujeres de anchas faldas y largos cabellos. Les llamo, les hago saber que estoy aquí. Luego todo se sacude y parece comenzar a tomar vida, la estructura se vuelve aun mas alta, en el frente nace una escalera, el techo se contorsiona y poco a poco va cubriendo todos sus huecos y justo enfrente de mi cae una gran mesa rectangular para ocho personas.

Unas manos se avecinan entre mi cuello, se posan en mis hombros y me conducen hacia una gran silla. Cuando giro la cabeza era una de las mujeres, la mayor de ellas quien me tomaba, sus cabellos son blancos, nos es vieja en realidad. Su cara tiene un brillo tornasol, se encuentran miles de colores en su rostro. Se sienta a un costado , pero dice que es imposible comenzar con tanto desorden. Como si esa sentencia hubiera sido una orden, me dispongo a despejar la gran mesa.

Un gran jarrón, muchos frascos, pequeños costales con diferentes texturas y consistencias, quito un par de baúles y cajas, y la mesa esta lo suficientemente despejada para no se que cosa...

Vuelvo a sentarme en la silla, allí por no se cuanto tiempo, no se cuantas horas, cuantos días, cuantos meses, cuantos años, allí sentada, mirando.

Lo último que vi fue a la mujer de cabellos blancos, se acerco tanto, tanto a mi que lo único que veía era la incandescencia de sus colores, de su rostro, tan cerca, tan cerca que ya no distinguía un color de otro, era una gran masa. Ella estaba tan cerca ahora que su nariz se ha vuelto la mía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario