viernes, 23 de marzo de 2012

La Bañera.

Es cierto cuando dices que encontrarse con uno mismo en el baño es duro. Una dureza inexplicable, inexpresable; pero vamos a intentar expresar lo inexpresable y explicar lo inexplicable, porque eso es la vida y tiene que seguir por la razón, las razones.

Supongamos entonces que se tiene una pieza de música clásica de fondo, en el baño un gran espejo y por supuesto una gran bañera, la puerta no esta cerrada por completo, porque hay que dejar que entre el aire, la vida, ¿Cierto?
Te acercas al espejo y el triángulo de luz que entra por la rendija de la puerta se refleja en tus pupilas. Y entonces te preguntas ¿Hace cuanto tiempo que no me miro así?, es una infinita mirada terminal. ¿Cuanto tiempo pasara antes de que tus ojos se cristalicen? Inmediatamente señorita; le dije, inmediatamente. Así fueron una a una corriendo las lágrimas por tus mejillas. Y de nuevo te preguntas ¿Por cuanto tiempo? Respondí, Señorita apresúrese la bañera se ha llenado...

La vida sigue de razones llenando bañeras, todas las bañeras del mundo.

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