Es cierto cuando dices que encontrarse con uno mismo en el baño es duro. Una dureza inexplicable, inexpresable; pero vamos a intentar expresar lo inexpresable y explicar lo inexplicable, porque eso es la vida y tiene que seguir por la razón, las razones.
Supongamos entonces que se tiene una pieza de música clásica de fondo, en el baño un gran espejo y por supuesto una gran bañera, la puerta no esta cerrada por completo, porque hay que dejar que entre el aire, la vida, ¿Cierto?
Te acercas al espejo y el triángulo de luz que entra por la rendija de la puerta se refleja en tus pupilas. Y entonces te preguntas ¿Hace cuanto tiempo que no me miro así?, es una infinita mirada terminal. ¿Cuanto tiempo pasara antes de que tus ojos se cristalicen? Inmediatamente señorita; le dije, inmediatamente. Así fueron una a una corriendo las lágrimas por tus mejillas. Y de nuevo te preguntas ¿Por cuanto tiempo? Respondí, Señorita apresúrese la bañera se ha llenado...
La vida sigue de razones llenando bañeras, todas las bañeras del mundo.
viernes, 23 de marzo de 2012
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