A media noche entre las sabanas
Te leí una carta:
"Y no hay mas remedio que dormirse
absolutamente borracho,
con un gozo análogo al que anuncia
las enfermedades y los otoños
y el amor amargo que nos invade".
Hice una pausa, me miraste con un tierno gesto, continué...
Las palabras saben hacer extraños
juegos. Ellas solas dicen. Nosotros
somos la guitarra que alguien toca.
Cuando yo digo: "te amo", es cierto
que te amo.
Pero no es verdad que yo te lo digo.
Pausa, nos besamos.
Y estas hormigas, y este grito
en este corredor, y esta caída.
Y esta mujer ¿de quién? que se levanta
de junto a mí, la que se viste ahora,
subterrestre, marina, subcutánea;
solamente despojo tierno
de entrañas conmovidas.
Te leí una carta, una confesión,
de madrugada, entre la sabanas.

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