lunes, 27 de agosto de 2012

Ganas inmensas.



Si crees, que caminar por el sendero implica observar lo largo.

Que son los troncos de los árboles, tu estancia allí será equivoca.

Aunque ligera respires por los corredores de la casa.

Hasta entrar a la habitación y recostarte sobre los linos blancos.



Volabas, seguro volabas…



Mientras te miraba,

pensé desandar toda mi vida,

alimentar a los pájaros dentro de las jaulas.



Corre antes, antes de todo…



Baja después de abrir las puertas y las ventanas.

Calla el placer.

Finge todos los orgasmos.

Conserva serena.

La intimidad de la almohada.

Despójate de la tierra de entre los muslos. 


Parecía que por fin habría de recibir esa carta,

extendería los brazos,

bebía a gritos,

soñando, siempre soñando, caer.

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